Oda al juego simbólico
Clara Jiménez Rodríguez
(Coordinadora de Cirerers) 
Todas las frases son recogidas del libro Juego Simbólico,
de Ángeles Ruiz de Velasco Gálvez y Javier Abad Molina.

 

Si viajamos atrás en el tiempo, más o menos a cuando teníamos entre 3 y 7 años, seguro podemos recordar alguna experiencia de juego que fue significativa; de aquellas en las que te quedabas inmerso/a en lo que la experiencia te brindaba a vivir, donde te sintieras fuera de tiempo. Te invito a quedarte ahí un rato, a observar y sentir de nuevo aquél momento.

Propongo que descifres dónde estás, con quién, a qué juegas, en qué consiste, qué materiales utilizas y cuáles no, qué haces tú, qué lugar ocupas, cómo te comportas. Cómo estás, cómo te sientes, cómo está tu cuerpo. Qué había de real y qué de simbólico en aquello que se estaba dando.

Una vez se haya recorrido por el recuerdo, si apetece, lee el texto y disfruta de las imágenes. Quizás ellos, algún día, recuerden estos momentos que valen oro. 

 

«Si tuviéramos que señalar una peculiaridad específica del juego simbólico, podríamos decir que es el juego de “hacer como si”, en el que la realidad se transforma en ficción. Piaget señala su origen en la aparición, el desarrollo y la evolución de la función simbólica, que consiste en representar algo por medio de un significante diferenciado. […] Gracias a su recién estrenada capacidad para manejar los símbolos y sus significados de manera consciente e intencionada, el niño/a puede distanciarse de la realidad para crear una situación ficticia». 

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«El juego es una manera de asimilar la cultura y de conocer la realidad del mundo que nos rodea en el que el niño/a tiene que aprender a vivir».

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«El juego es una fuente de placer y medio de expresión, experimentación y creatividad».

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«El juego compensa situaciones desagradables, también las asimila, y en cierto modo, las supera al reproducirlas simbólicamente. Acepta situaciones que le provocan miedo gracias a la trasposición simbólica que modifica el contexto y anticipa de alguna manera los resultados de la acción».

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«El juego es una proyección del mundo interior y se contrapone al aprendizaje, en el que se interioriza el mundo externo hasta llegar a hacerlo parte de uno mismo».

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«En el juego, el niño tiene una forma de desenvolverse que está por encima de su edad y de su comportamiento habitual».

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«En el juego, el niño tiene una forma de desenvolverse que está por encima de su edad y de su comportamiento habitual».

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«El juego de roles es un ejercicio de descentración, ya que cuando un niño representa a una persona o personaje tiene que ponerse simbólicamente en su lugar para poder imitarle y asumir un punto de vista que es diferente al suyo propio».

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«El juego, además de suponer un ejercicio de pensamiento, también es una forma de mejorar el aprendizaje lingüístico, por la necesidad de comunicarse y hacerse entender por los compañeros de juego. Las conversaciones son esenciales en el simbólico de representación de roles».

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«Mediante la recreación del juego, el niño/a reproduce e interpreta actitudes, modelos y comportamientos captados de un mundo que no es fácil de comprender y asimilar, pero que es indispensable conocer».

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«El juego es un marco en el que poner a prueba las cosas, un invernadero en el que poder combinar pensamiento, lenguaje y fantasía».